Hoy desperté, y creí percibir el aroma de tu piel... no abrí los ojos temeroso de no verte, de que tan solo sea una ilusión de mis sentidos, una remebranza de algo que no está... un sentimiento perdido en los vastos rincones de la oscuridad de mi habitación... de la blancura de mis sábanas... y de la necia imaginación de mi mente percudida, que sólo funciona con el estímulo casi adictivo de tu recuerdo. Hoy desperté, y no quize despertarme, para atrapar ese sueño que se iba, desvaneciéndose como se pierden las gotas de lluvia en el océano. Y es que la realidad es cruel, y el tiempo es lento, cuando de amores lejanos se trata... ya que las distancias son insalvables, y el olvido es un peligro. Pero no. No puedo olvidar, simplemente dejaría de funcionar. Contento con eso, quize seguir entre sueños, en mi mundo de ensueño, para seguir oliendo tu piel, con ese aroma peculiar, que me recuerda las rosas del jardín de la vecina, los jazmines en maceta de la abuela, o los nenúfares de un estan...